El blog de Neus Portas

Lo que he aprendido en mi primer año como Team Coach de LEINN

By 7 junio, 2017 Educación
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Terminó primero de LEINN en TeamLabs, con el sprint final de los dos días de evaluación. En LEINN, la evaluación forma parte del proceso de aprendizaje:  es un momento de reflexión del curso, en el que cada leinner hace un auto- análisis del curso, de su rendimiento, progresión, errores y aprendizajes, con debate dentro del equipo y con feedback entre ellos. Son dos días para hacer recapitulación del curso, para ellos y también para mi.

Este ha sido mi primer año como Team Coach en LEINN y me atrevería a decir que ha sido el año más intenso y con más aprendizajes que he tenido en mi carrera profesional.

He aprendido que:

– motivar conlleva más aprendizaje que dirigir: creer en el potencial de cada chico, encontrar lo que le motiva, que entienda que aprender no es cuestión de pasar pruebas externas, sino de hitos que uno mismo se va imponiendo, motiva a seguir mejorando. Y esto, que es tan evidente, al principio cuesta cuando se acompaña a un grupo de chicos que están acostumbrados a un sistema que dirige, que marca pautas y calendarios estrictos. Por eso, al principio más de uno se desvía o tiende a perderse. Y por eso, hay que creer en cada uno de ellos, para acompañarle en el proceso y ayudarle a gestionar la responsabilidad que exige la libertad.

– cuando las personas lideran su aprendizaje, éste se multiplica por 10: esto está muy vinculado al punto anterior, puesto que cuando uno avanza según sus motivaciones, acaba liderando su aprendizaje.

Aprender a aprender es, sin duda, el mejor aprendizaje.

– hay muchas maneras de aprender: en educación, debería tenerse en cuenta la forma que cada uno tiene de aprender y adaptar el método -cualquier que sea- a ello. Tenemos infinitas maneras de acceder a contenido, tantas como maneras de aprender. Aprovechémoslo para que cada uno explote todo su potencial de aprendizaje.

– la ética no se enseña, se aprende: o, dicho de otra manera, la ética no se impone, se elige. Y uno elige ser ético a base de hacer reflexionar antes de -o ante- cada decisión.  Se evalúa y decide en equipo pero se incorpora de forma tácita por observación y ejemplo de las personas de alrededor.

La ética se incorpora poco a poco y es labor de cada uno.

– se aprende rápido que ser emprendedor no es tener muchas ideas: muchos chicos entran en LEINN porque quieren emprender; pero en ese momento, emprender para ellos es un concepto abstracto, incluso idealizado. A menudo creen que tener carácter emprendedor significa tener muchas ideas (y no sólo ellos, me atrevería a decir ;p). Pero en poco tiempo se van dando cuenta de que emprender no es sólo idear, sino también -y sobretodo- ejecutar.

– en un año de LEINN se crece más que en un año cualquiera: desde el primer momento, los leinners tienen que aprender a tolerar frustraciones, a levantarse después de cada caída, a pelear sus proyectos. Aprenden a autoliderarse, a superarse y a buscar lo que les motiva. Aprenden que para emprender no vale mirar desde las gradas: hay que bajar al campo y jugar. Y que a veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es darlo todo; y que también hay que aprender a perder. Es increíble el crecimiento personal que ha habido en cada uno de los leinners. Ya no son los “niños recién salidos del colegio”, como ellos lo llamaban. Son emprendedores con las ideas mucho más claras. Y esto se nota.

– un equipo es más que la suma de cada uno: cuando entran en LEINN, se crean Team Companies según perfiles de cada chico. De modo que se encuentran con otros 17, con los que tienen que crear una empresa, desarrollar proyectos, imponer disciplinas y entender los diferentes ritmos de aprendizaje e involucración. Es un año de altibajos, de desajustes y reajustes, de entender que crear equipo no significa crear pandilla de amigos. Un año en el que cada uno desarrolla habilidades determinadas y en el que cada uno empieza a ser consciente de sus skills. Un año en que se pone a disposición del grupo las capacidades de uno. De aprender a aportar pero también a ceder, a exponer pero sobretodo a escuchar. Y entender que un proyecto avanza con la suma de cada uno de sus componentes.

Una reflexión que hacían todos los chicos durante la evaluación era lo mucho que habían aprendido. “He aprendido más este año que en cualquier otro año de mi vida.” -era la frase más repetida. Y la suscribo 100%. De hecho, han aprendido incluso más de lo que creen. Y yo también.

Así que, desde aquí, os felicito chicos por el trabajo hecho, por los valores adquiridos y aplicados, por la actitud que habéis mostrado, por lo mucho que habéis crecido. Y os doy las gracias, también, por lo mucho que he aprendido y crecido a vuestro lado. 

Hoy empezamos segundo, porque los proyectos no se paran. Y su motor y ganas tampoco.

Empieza otro año de aprendizajes y crecimiento. A por ello.

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Overhead. O la extraña relación entre el dinero y el sector social

By 5 junio, 2017 Marcas con alma
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Hay quien busca en un trabajo una buena remuneración y, cada vez más, hay quien busca algo más en su día a día laboral: un buen ambiente, flexibilidad o, sobretodo, saber que está aportando su grano de arena para generar impacto, de algún modo, en la sociedad.

La pena es que sean dos opciones casi contrapuestas: cuanto más impacto social generas, menos lícito parece pretender también una buena remuneración… Dan Pallota lo explica muy bien en esta charla TED (100% recomendable), en la que nos pide cambiar la visión acerca de las organizaciones que quieren cambiar el mundo: dejemos que piensen y actúen en grande.

Y es que, como decía Michael Zakaras -experto en emprendeduría social y Venture Director de Ashoka en Estados Unidos- en un artículo de hace dos años pero que sigue estando igual vigente, “lo que muchos llaman gasto, yo lo llamo talento.”

Estos gastos en personal, estructura y difusión, en una ONG o empresa social, es lo que en inglés se llama “overhead”. Cuenta Zakaras que, en muchos casos, la gente quiere invertir “directamente” en la causa; es decir, no le gusta que la inversión vaya a la organización, para que ésta se distribuya entre causa y overhead.

Tampoco está aceptado que alguien que se dedica a un tema social, gane dinero.  Y es que cuando alguien emprende un proyecto con un claro matiz social o trabaja en una ONG,  pierde la legitimidad para ganar dinero.

Un caso sería, por ejemplo, TOMS, la marca de alpargatas que lanzó el concepto One-to-one, por el que da un par de alpargatas por cada par que vende.  La empresa produce alpargatas de calidad, apostando también por el diseño, por nuevos formatos; además, dona un par por cada par; y además, gana dinero. Un proyecto win-win-win. Aún así, hace poco una persona me comentó: “En vez de ganar tanto dinero, podría donar otro par.” A lo que yo me pregunto:  ¿Y porqué nadie se plantea que una marca cualquiera de zapatos, por ejemplo, no done si quiera un par?

Cuando entras en el ámbito social, siempre se espera más de ti. Pero que lo hagas de forma altruista, sin dinero de por medio. Porque parece que cuando hay dinero, lo social pierde sentido.

A lo que habría que plantearse:

1. Si la gente que trabaja en una empresa “normal” cobra por su trabajo, ¿porque alguien que trabaja haciendo o vendiendo algo que, además, genera impacto social, no puede cobrar lo mismo? (De hecho, pienso que deberían cobrar incluso más.)

2. Si un profesional del sector social no cobra por ello, deberá entonces buscar trabajo en cualquier otro sector y dedicar sólo su tiempo libre a generar impacto social. A menos tiempo dedicado, menos impacto social. 

3. Si invertimos 100€ en una causa directamente, a continuación tendremos que ir a por otros 100€. Si esos 100€ los invertimos en, por ejemplo, difundir la causa, y lo hacemos bien, conseguiremos multiplicar esos 100€ por muchos más. Que, entonces sí, podemos invertir directamente en la causa.

Lo sé, cuando ves a un niño desnutrido, parece que con esos 100€ podrías resolver el problema. Pero la realidad es con 100€ no se termina con el hambre de ese niño ni de todos los demás, porque hay muchos más factores.

Por eso hacen falta profesionales que conozcan esa realidad, la gestionen desde todas las áreas de actuación, maximicen esos 100€ y los inviertan no sólo en la causa directa sino también en todos los elementos circundantes que provocan que ese niño esté desnutrido. Y, a la vez, consigan que mucha más gente done otros 100€. Porque el hambre no acaba en ese niño.

Así que, desde fuera, deberíamos dejar de cuestionar tanto a los proyectos sociales que invierten en el equipo, en comunicar el proyecto, en crecer.  No pensemos que cuando nuestra donación se destina 100% a la causa, el impacto es mayor, porque no es necesariamente así.

Sigamos de cerca lo que se hace con nuestro dinero, claro que sí: pero no sólo con las donaciones a ONGs o las compras en proyectos sociales, sino siempre, con cualquier empresa.

Para quien no esté convencido todavía, mirad el vídeo de Dan Pallota y leed el artículo del inicio del post: lo mío es sólo un resumen :)

(foto de portada de Fabian Blank)

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RAK Friday

By 25 noviembre, 2016 Directo al corazón
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Importado de Estados Unidos, el Black Friday da el pistoletazo de salida a las compras navideñas, con descuentos para incentivar las compras. Esas compras que marcan el tempo de las navidades… No sé vosotros, pero yo estos días compro sin gusto, tachando regalos de la lista, sin dedicarle el tiempo que me gustaría en pensar cada regalo, con cariño.

Por eso me ha gustado tanto la iniciativa RAK Friday. RAK es por Random Acts of Kindness (que vendría a ser algo así como “gestos aleatorios de amabilidad”), un concepto que oí hace tiempo vinculado a campañas de comunicación personalizadas y muy puntuales, que me encantó ya en su momento.

Pues resulta que existe la Fundación Random Acts of Kindness, de la que estoy enamorada ya sólo por haberse apropiado de un concepto tan bonito como es el de ir repartiendo amabilidad.

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Pues la RAK Foundation quiere convertir el Black Friday en RAK Friday, para que el 28 de noviembre marque el principio de una época del año que debería ser de amabilidad, de cariño, de compañía, y no del exceso de consumismo en el que se ha convertido.

Que con tanto regalo, a veces se nos olvida.

Así que voy a intentar convertir el exceso forzado de compras, en regalos pensados con calma para cada uno. Para que estas fiestas se conviertan, de verdad, en épocas de cariño.

¿Te sumas?  

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