El blog de Neus Portas

A nuestros chicos de 20 años

By 20 noviembre, 2016 Educación, Emprendimiento
A mis chicos de 20 años

Hay una frase que se repite en cada generación: “en nuestra época no éramos así”.  Es la frase que define la edad adulta, parece. Tal vez nuestra generación la diga en tono más jocoso, menos escandalizado. Aunque en realidad cambia la forma, pero no el fondo.

Así que, antes de que salga de mi boca una sentencia parecida, le he dado vueltas a la frase para evitar repetirla por simple inercia. 

Tengo la suerte de trabajar rodeada de chicos y chicas de alrededor de los 20 años. Chicos con ganas de hacer cosas, de avanzar, de aprender, de pasarlo bien. Algunas veces responsables, otras un poco pasotas. A menudo con ganas de trabajar, pero con pereza casi todas las mañanas.  Que se enamoran, se desenamoran y se buscan en el espejo con ganas de gustarse un poco más. Con sueños grandes, hobbies pequeños y con cierta conciencia del mundo que les rodea.

Hablan de ecología, de igualdad social, de tecnología, de ética. A veces se quedan en los debates, otras veces actúan.

Y sí, a veces copian en los exámenes e intentan hacer trampa a la hora de hacer ensayos para hacer creer que han leído un libro. Y no, no siempre entienden que con eso, en realidad, se hacen trampa a ellos mismos. ¿Acaso lo entendías tú a su edad? Sé sincero…

Está claro que hay que repetirles que el aprendizaje depende de ellos, que tienen que aspirar al 100% de su potencial, que trabajar en equipo es difícil porque hay que aprender a aportar mucho y renunciar bastante. Hacerles entender que el mundo necesita proyectos con propósito, que está en sus manos cambiar las cosas y que la empatía es el valor fundamental. Que hacer dinero no debería ser un objetivo, porque no es ahí donde encontrarán la felicidad.

Pero démosles tiempo, porque no todo el mundo llega ahí al mismo ritmo. Los hay de más de 20 que aún no han llegado, así que no carguemos en los chicos lo que no hemos sabido hacer nosotros…

A mis chicos de 20 años

Cambiemos la mirada que tenemos hacia los adolescentes. Por muchos motivos, pero destaco dos que me parecen la clave para entenderlo:

Uno. Esperamos que los chicos actúen con nuestros conocimientos y sus ganas. Queremos que aprovechen su potencial, su trayectoria todavía por escribir, con nuestros conocimientos, tanto teóricos como prácticos. Sería un buen tándem, sin duda, pero no funciona.

Pretendemos que sepan decidir rápido, que identifiquen cuándo actuar, que se busquen la vida como tú lo harías. Pero tú has llegado a esta rapidez de reacción, a esta capacidad de tomar decisiones, después de muchas respuestas equivocadas, de haber errado muchas veces. De hecho, lo has aprendido de manera tan transversal, tan sutil, que te parece mentira que otros no sepan hacerlo: por eso les exiges que lo hagan ellos, porque te parece fácil. Pero no lo es.

Dos. Idealizamos nuestros 20 años. Pensamos que éramos más responsables, más idealistas, más trabajadores, menos perezosos y mucho menos materialistas. Y sí, quizá algunos de vosotros, en comparación con algunos chicos de hoy, sí. Claro. Y al revés.

Nos recordamos más maduros, más emprendedores, con más ganas de cambiar las cosas, menos materialistas, más autónomos. Más todo que los chicos de hoy. Seguramente, más de lo que realmente éramos. Porque,  ¿sabes qué? A ellos les pasa lo mismo: se sienten mucho mejores de como tú crees que son.  Como a ti te pasaba cuando tenías 20 años. 

 

You Might Also Like

Qué es branding. ¿Y tú me lo preguntas…?

By 22 junio, 2017 Emprendimiento
fer-picnic

No hay nada más enriquecedor que oír opiniones y visiones diversas. Cuanto más, mejor. Y cuanto más diversas, también.

Por eso, he iniciado esta serie de posts en los que otros profesionales con distinto expertise nos dan su visión sobre diferentes aspectos básicos a la hora de emprender. Pequeñas píldora que espero que sean útiles para ir encajando todas las piezas necesarias cuando se inicia un proyecto.

Hoy, Fer Rullán, Brand Strategist en Picnic, nos habla de branding. Me apetece especialmente aportaros su visión, porque la manera que tienen en Picnic de ver la marca está muy alineada con mi manera de verlo. Y, además, Fer impartirá el módulo de Branding en el curso de verano de SparkUp en Teamlabs (un lujazo, ya os lo aviso).

 

¿QUÉ ES EL BRANDING Y POR QUÉ ES BÁSICO EN CUALQUIER PROYECTO EMPRENDEDOR?

Tengo malas y buenas noticias. TODO es branding. Todo lo que haces y lo que no haces comunica sobre tu marca y por tanto construye y transmite la relación con tus clientes actuales y potenciales. Lo malo es que requiere un ejercicio de relevancia y coherencia suprema, lo bueno es que cada momento es una oportunidad para construir marca.

Branding-Droga5

 

¿QUÉ EVOLUCIÓN CREES QUE HA SEGUIDO EL BRANDING EN LOS ÚLTIMOS 2 AÑOS? ¿QUÉ IMPACTO HAN TENIDO LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS Y LAS REDES SOCIALES?

El branding ha mutado, ha evolucionado hacia lo que comentábamos antes, al son de las personas. Elementos como la velocidad, la frecuencia y sobretodo la relevancia y coherencia en comunicación han sido totalmente disruptidas. Por eso creo que la evolución ha ido hacia la creación de “brand systems” que al final son ecosistemas de marca que permiten que esta se comporte como un elemento líquido. Be water my friend.

Branding-Netflix-Foto

 

¿QUÉ TIENE QUE HACER UNA MARCA PARA SER CREÍBLE?

Casi una continuación del anterior concepto, se ha magnificado la idea de “utilidad” como necesidad primogénita y eso implica grandes cambios en branding, anteriormente se centraba en la capitalización de intenciones y no de acción. Ahora tienes que HACER para contar algo y que sea creíble tienes que tener un propósito más allá de tu propio beneficio y ser “real”. Es así de simple. No es coincidencia que “Search” de Google sea uno de los mejores negocios del siglo.

Branding-google

¿PUEDE MI MARCA AYUDARME A CRECER?

Tu marca debería ser uno de los mayores activos de tu modelo de negocio. La brújula para saber dónde y cuándo decir o hacer qué y cómo. Para hacer “growthhacking” en el producto y fuera del mismo. Para determinar nuevas funcionalidades o iniciativas comerciales y sobretodo, para generar una visión y propósito común, guía para un equipo de personas que caminan juntos en una aventura abarrotada de imprevistos.

Mil gracias Fer. Nos vemos en SparkUp :)

You Might Also Like

Lo que he aprendido en mi primer año como Team Coach de LEINN

By 7 junio, 2017 Educación
cabecera-post-Leinn

Terminó primero de LEINN en TeamLabs, con el sprint final de los dos días de evaluación. En LEINN, la evaluación forma parte del proceso de aprendizaje:  es un momento de reflexión del curso, en el que cada leinner hace un auto- análisis del curso, de su rendimiento, progresión, errores y aprendizajes, con debate dentro del equipo y con feedback entre ellos. Son dos días para hacer recapitulación del curso, para ellos y también para mi.

Este ha sido mi primer año como Team Coach en LEINN y me atrevería a decir que ha sido el año más intenso y con más aprendizajes que he tenido en mi carrera profesional.

He aprendido que:

– motivar conlleva más aprendizaje que dirigir: creer en el potencial de cada chico, encontrar lo que le motiva, que entienda que aprender no es cuestión de pasar pruebas externas, sino de hitos que uno mismo se va imponiendo, motiva a seguir mejorando. Y esto, que es tan evidente, al principio cuesta cuando se acompaña a un grupo de chicos que están acostumbrados a un sistema que dirige, que marca pautas y calendarios estrictos. Por eso, al principio más de uno se desvía o tiende a perderse. Y por eso, hay que creer en cada uno de ellos, para acompañarle en el proceso y ayudarle a gestionar la responsabilidad que exige la libertad.

– cuando las personas lideran su aprendizaje, éste se multiplica por 10: esto está muy vinculado al punto anterior, puesto que cuando uno avanza según sus motivaciones, acaba liderando su aprendizaje.

Aprender a aprender es, sin duda, el mejor aprendizaje.

– hay muchas maneras de aprender: en educación, debería tenerse en cuenta la forma que cada uno tiene de aprender y adaptar el método -cualquier que sea- a ello. Tenemos infinitas maneras de acceder a contenido, tantas como maneras de aprender. Aprovechémoslo para que cada uno explote todo su potencial de aprendizaje.

– la ética no se enseña, se aprende: o, dicho de otra manera, la ética no se impone, se elige. Y uno elige ser ético a base de hacer reflexionar antes de -o ante- cada decisión.  Se evalúa y decide en equipo pero se incorpora de forma tácita por observación y ejemplo de las personas de alrededor.

La ética se incorpora poco a poco y es labor de cada uno.

– se aprende rápido que ser emprendedor no es tener muchas ideas: muchos chicos entran en LEINN porque quieren emprender; pero en ese momento, emprender para ellos es un concepto abstracto, incluso idealizado. A menudo creen que tener carácter emprendedor significa tener muchas ideas (y no sólo ellos, me atrevería a decir ;p). Pero en poco tiempo se van dando cuenta de que emprender no es sólo idear, sino también -y sobretodo- ejecutar.

– en un año de LEINN se crece más que en un año cualquiera: desde el primer momento, los leinners tienen que aprender a tolerar frustraciones, a levantarse después de cada caída, a pelear sus proyectos. Aprenden a autoliderarse, a superarse y a buscar lo que les motiva. Aprenden que para emprender no vale mirar desde las gradas: hay que bajar al campo y jugar. Y que a veces se gana y otras se pierde, pero lo importante es darlo todo; y que también hay que aprender a perder. Es increíble el crecimiento personal que ha habido en cada uno de los leinners. Ya no son los “niños recién salidos del colegio”, como ellos lo llamaban. Son emprendedores con las ideas mucho más claras. Y esto se nota.

– un equipo es más que la suma de cada uno: cuando entran en LEINN, se crean Team Companies según perfiles de cada chico. De modo que se encuentran con otros 17, con los que tienen que crear una empresa, desarrollar proyectos, imponer disciplinas y entender los diferentes ritmos de aprendizaje e involucración. Es un año de altibajos, de desajustes y reajustes, de entender que crear equipo no significa crear pandilla de amigos. Un año en el que cada uno desarrolla habilidades determinadas y en el que cada uno empieza a ser consciente de sus skills. Un año en que se pone a disposición del grupo las capacidades de uno. De aprender a aportar pero también a ceder, a exponer pero sobretodo a escuchar. Y entender que un proyecto avanza con la suma de cada uno de sus componentes.

Una reflexión que hacían todos los chicos durante la evaluación era lo mucho que habían aprendido. “He aprendido más este año que en cualquier otro año de mi vida.” -era la frase más repetida. Y la suscribo 100%. De hecho, han aprendido incluso más de lo que creen. Y yo también.

Así que, desde aquí, os felicito chicos por el trabajo hecho, por los valores adquiridos y aplicados, por la actitud que habéis mostrado, por lo mucho que habéis crecido. Y os doy las gracias, también, por lo mucho que he aprendido y crecido a vuestro lado. 

Hoy empezamos segundo, porque los proyectos no se paran. Y su motor y ganas tampoco.

Empieza otro año de aprendizajes y crecimiento. A por ello.

You Might Also Like

Overhead. O la extraña relación entre el dinero y el sector social

By 5 junio, 2017 Marcas con alma
overhead

Hay quien busca en un trabajo una buena remuneración y, cada vez más, hay quien busca algo más en su día a día laboral: un buen ambiente, flexibilidad o, sobretodo, saber que está aportando su grano de arena para generar impacto, de algún modo, en la sociedad.

La pena es que sean dos opciones casi contrapuestas: cuanto más impacto social generas, menos lícito parece pretender también una buena remuneración… Dan Pallota lo explica muy bien en esta charla TED (100% recomendable), en la que nos pide cambiar la visión acerca de las organizaciones que quieren cambiar el mundo: dejemos que piensen y actúen en grande.

Y es que, como decía Michael Zakaras -experto en emprendeduría social y Venture Director de Ashoka en Estados Unidos- en un artículo de hace dos años pero que sigue estando igual vigente, “lo que muchos llaman gasto, yo lo llamo talento.”

Estos gastos en personal, estructura y difusión, en una ONG o empresa social, es lo que en inglés se llama “overhead”. Cuenta Zakaras que, en muchos casos, la gente quiere invertir “directamente” en la causa; es decir, no le gusta que la inversión vaya a la organización, para que ésta se distribuya entre causa y overhead.

Tampoco está aceptado que alguien que se dedica a un tema social, gane dinero.  Y es que cuando alguien emprende un proyecto con un claro matiz social o trabaja en una ONG,  pierde la legitimidad para ganar dinero.

Un caso sería, por ejemplo, TOMS, la marca de alpargatas que lanzó el concepto One-to-one, por el que da un par de alpargatas por cada par que vende.  La empresa produce alpargatas de calidad, apostando también por el diseño, por nuevos formatos; además, dona un par por cada par; y además, gana dinero. Un proyecto win-win-win. Aún así, hace poco una persona me comentó: “En vez de ganar tanto dinero, podría donar otro par.” A lo que yo me pregunto:  ¿Y porqué nadie se plantea que una marca cualquiera de zapatos, por ejemplo, no done si quiera un par?

Cuando entras en el ámbito social, siempre se espera más de ti. Pero que lo hagas de forma altruista, sin dinero de por medio. Porque parece que cuando hay dinero, lo social pierde sentido.

A lo que habría que plantearse:

1. Si la gente que trabaja en una empresa “normal” cobra por su trabajo, ¿porque alguien que trabaja haciendo o vendiendo algo que, además, genera impacto social, no puede cobrar lo mismo? (De hecho, pienso que deberían cobrar incluso más.)

2. Si un profesional del sector social no cobra por ello, deberá entonces buscar trabajo en cualquier otro sector y dedicar sólo su tiempo libre a generar impacto social. A menos tiempo dedicado, menos impacto social. 

3. Si invertimos 100€ en una causa directamente, a continuación tendremos que ir a por otros 100€. Si esos 100€ los invertimos en, por ejemplo, difundir la causa, y lo hacemos bien, conseguiremos multiplicar esos 100€ por muchos más. Que, entonces sí, podemos invertir directamente en la causa.

Lo sé, cuando ves a un niño desnutrido, parece que con esos 100€ podrías resolver el problema. Pero la realidad es con 100€ no se termina con el hambre de ese niño ni de todos los demás, porque hay muchos más factores.

Por eso hacen falta profesionales que conozcan esa realidad, la gestionen desde todas las áreas de actuación, maximicen esos 100€ y los inviertan no sólo en la causa directa sino también en todos los elementos circundantes que provocan que ese niño esté desnutrido. Y, a la vez, consigan que mucha más gente done otros 100€. Porque el hambre no acaba en ese niño.

Así que, desde fuera, deberíamos dejar de cuestionar tanto a los proyectos sociales que invierten en el equipo, en comunicar el proyecto, en crecer.  No pensemos que cuando nuestra donación se destina 100% a la causa, el impacto es mayor, porque no es necesariamente así.

Sigamos de cerca lo que se hace con nuestro dinero, claro que sí: pero no sólo con las donaciones a ONGs o las compras en proyectos sociales, sino siempre, con cualquier empresa.

Para quien no esté convencido todavía, mirad el vídeo de Dan Pallota y leed el artículo del inicio del post: lo mío es sólo un resumen :)

(foto de portada de Fabian Blank)

You Might Also Like