Directamente proporcional

Esa escuela sueca que un día viste en internet

By 26 mayo, 2016 Educación
RosanBosch

Esa con la que seguramente exclamaste ‘¡Uau! Claro, es Suecia…’.

Aunque en realidad, esa escuela, o muy similar, existe en Suecia, en Dinamarca, en Abu Dabi y en España. Sí, en España también hay una escuela como esa. Porque los niños son niños en cualquier lado. Y aprenden del mismo modo: con motivación, con movimiento y cooperando unos con otros.

Por eso Rosan Bosch, la arquitecta detrás de estos proyectos, es muy consciente de cómo influye el entorno, no sólo en nuestro estado de ánimo, sino directamente en nuestra manera de aprender. Por eso, sabe que todos sus proyectos llevan implícito un cambio metodológico en las escuelas donde interviene.

Y, contrario a lo que podríamos pensar, no siempre las escuelas acuden a ella con ganas de cambio, sino que es ella quien propone la aventura de intentar cambiar -aunque sea un poco-.

 

ESPACIOS QUE PROVOCAN CAMBIOS

A lo largo de una jornada de aprendizaje, deberían darse 5 momentos -que van ligados a 5 espacios:

1. Momento introspectivo. Espacio: “la cueva”.

Es ese momento de aprendizaje individual, de lectura, de búsqueda de información. Pregúntate: ¿cómo te gusta leer? Imagino que no es sentado en una silla incómoda, con el libro en una mesa. A los niños tampoco.

Resulta que en estos momentos, nos gusta tener la espalda apoyada y la cabeza protegida. Pero a partir de ahí, los demás detalles van al gusto de cada uno: hay quien prefiere estar encerrado con 4 paredes, hay quien prefiere ver qué pasa a su alrededor.

rosan-bosch

 

2- Momentos de trabajo en equipo. Espacio: “alrededor del fuego”

Un elemento central y todos alrededor. Pero no siempre a la misma distancia: dependerá del tema, dependerá del compañero, dependerá del momento.

Es un espacio que los niños entienden como un lugar silencioso, donde no molestar.

Mesas flexibles, modulables o con opciones de tomar asientos diferentes, porque no siempre tiene que ser el espacio el que se “mueva”.

Y es que al final, lo más flexible del espacio es la gente que lo habita. Está bien que sea el niño -o el profesor- el que busque el lugar en función del momento.

Rosan Boscb Organic table

Por supuesto, estos momentos comunes también pueden darse en un formato más de clase magistral. Pero no por ello tienen que ser filas de mesas y sillas: puede ser un espacio más cercano, más cooperativo. Y que, de nuevo, puede tener varios usos.

Rosan Bosch

3. Momentos de descanso. Espacio: “water holes”

En las empresa más innovadoras, saben que muchas relaciones se forjan y muchas de las mejores ideas se generan en el momento del café o incluso en la zona de baños.

Son espacios donde uno descansa, o trabaja de forma más relajada, consciente de que puede ser interrumpida.

Estos mismos espacios se reproducen en las escuelas de Rosan Bosch:  aquí los niños saben que pueden hablar, que no molestan.  Espacios de paso, para estar un rato.

Rosan-Bosch

 

4. Momento para el trabajo manual. Espacio: “laboratorio”

Algo que se va olvidando poco a poco, pero que no debería perderse, es la habilidad para trabajar con las manos. Manualidades, cocina, experimentos….

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5. Momento para moverse. Espacio: “hands up”

Y, por supuesto, un espacio para moverse libremente, totalmente integrado en el colegio. No se separa el interior del exterior, donde parece que la zona de aprendizaje es donde estarse quieto, mientras que la zona de movimiento es diversión.

Rosan Bosch

Precisamente, lo que pretende Rosan Bosch con sus espacios es romper la contraposición aprendizaje-diversión, con espacios donde el entorno motiva, anima a aprender de forma orgánica y divertida.

Contaba ayer Rosan Bosch, en el taller que dio en Teamlabs, que alguien una vez le dijo: “Con estos espacios que diseñas, los niños van a pensar que todo en la vida es diversión”. A lo que ella contestó: “Sí, ¿y?

Ayer confirmé que el rediseño del espacio no es sólo un tema estético sino, más bien, una manera de acompañar una metodología más adaptada a las necesidades de aprendizaje del siglo XXI.

 

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¿Para qué sirven los sensores de tu móvil? Google it.

By 25 mayo, 2016 Educación
Sciencie Journal de Google

¿Sabías que tu móvil tiene 3 sensores principales para identificar luz, sonido y movimiento? El de luz, como habrás podido comprobar al hacer fotos, te permite identificar las zonas más claras de la imagen o para cambiar el modo de pantalla cuando entras en un sitio más oscuro. El de sonido, obvio, es el micro. Pero el de movimiento, ¿sabes para qué sirve? Pues, entre otras cosas, para girar la imagen.

Google, que tiene muy claro cómo es la generación de hoy, apuesta por todas las habilidades STEAM (Science, Technology, Engineering and Maths) y, cómo no, quiere liderarlas.

Por eso, dentro de su programa Making & Science para el desarrollo Maker y Tecnológico, ha desarrollado la app Science Journal, para enseñar ciencia a los niños -y no tan niños-.

Con el Science Journal, se puede aprender la ciencia “del día a día” usando los sensores del teléfono móvil, grabando los resultados y haciendo un diario científico propio, para comprobar variaciones y confirmar o desmentir hipótesis iniciales. 

Los 3 elementos con los que juega con la luz, el sonido y el movimiento.

Se puede aprender las unidades de medida de la luz, entender que no es lo misma la luz que emite que la que irradia, que la luz exterior cambia de una hora a otra, entender la diferencia entre intensidad de sonido o frecuencia y experimentar con ello.

Sciencie Journal de Google

Con las actividades que propone Google desde la web de la aplicación, podemos intentar averiguar cuál sería la mejor posición de una placa solar para captar el máximo de luz, hacer un safari de sonido o entender el mecanismo por el que la pantalla gira.

Y para cada elemento, nos da una escala base de medidas para orientarnos y nos da una sencilla explicación del porqué.

Una vez tienes lleno y dominado el Science Journal, puedes añadirle diferentes elementos para llevar los experimentos más lejos. Pero para empezar, la aplicación en si da para entender y entretenerse un buen rato, perdiendo el miedo y disfrutando, aprendiendo conceptos científicos.

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Porqué me gusta el rugby

By 16 mayo, 2016 Educación
rugby

A mi hijo no le gusta el fútbol. Le costó aceptarlo, porque parece que es imposible que a un niño no le guste el fútbol. Pero el día que decidió que no tenía porqué gustarle, buscó otro deporte de equipo y encontramos el rugby. Después de unos días de prueba, de sopesar si podía más el miedo o las ganas, decidió apuntarse, sabiendo que implicaba quedarse todo el curso.

A pesar de que le da cierto miedo todavía meterse en el meollo a por el balón, o no se atreve a placar al que viene corriendo, le gusta.

¿PORQUÉ?

Después de mucho pensar qué es lo que tanto le atrae del rugby, he llegado a la conclusión de que le gusta porque es un deporte de equipo con normas muy claras y, sobretodo, muy noble.

Donde, a pesar de que hay niños mejores que otros, no se discrimina a nadie. Nadie se está en el banquillo. Nunca más de 10 minutos. Incluso el que acaba de llegar, juega. Da igual que el niño sea más rápido o más lento, más gordito o más miedioso, que se meta a por el balón o lo mire en la distancia. Todos cuentan y salen a jugar.

La situación del niño que sale al campo pero no se atreve a meterse en el meollo a por el balón, que mira desde la distancia, apoyando -o haciendo que apoya-, es tan común al principio, que incluso tiene un nombre: es el satélite. Y no pasa nada. Se entiende que al principio cuesta.

En las categorías más pequeñas, diría que hasta los 10 años, los niños no saben quién pierde o gana. Y si lo saben, pocas veces tienen muy claro de cuánto han ganado o perdido.

Los padres aplaudimos todas las buenas jugadas, sean del equipo de nuestro hijo o del contrario. No hay insultos, ni abucheos. Todo lo contrario.

También hay niñas que juegan, sobretodo en las categorías más pequeñas. Y son tan buenas como los niños. Y ellos lo saben.

Las normas están muy claras, nadie las discute y todos las cumplen. Ningún niño -ni mucho menos un adulto- discute al árbitro.

El tercer tiempo es el momento de estar juntos los dos equipos, donde el anfitrión invita a un picoteo al equipo invitado. Si tenéis amigos jugando en categorías más senior, seguro que conocéis el tercer tiempo :)

Creo que por todo esto le gusta el rugby. Sin duda, es por lo que me gusta a mi.

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